DISFRUTA DE LAS MARAVILLAS QUE TE DA EL SEÑOR


 

“¡Que mala mercancía!”, dice el comprador, pero una vez comprada se felicita a sí mismo. Vale más quien habla con sabiduría, que todo el oro del mundo.

 Proverbios 20: 14-15.

A lo largo de la vida y a medida que van avanzando las cosas y saliendo novedades crees que necesitas más y más, pero en realidad basta con poco, el problema es que te han hecho creer que para ser feliz debes tener una gran cantidad de posesiones; que entre más cosas estén a tu nombre más feliz y poderoso serás, pero el poder no es nada comparado con la paz que te puede proporcionar el desprenderte de lo material y vivir en sencillez.

En ocasiones puedes incluso considerar inútiles o desagradables algunas cosas, pero cuando las compras como dice la lectura te alegras de tenerlas y te felicitas por haberlas conseguido, pero esa falsa felicidad solo dura un poco, la felicidad verdadera está en ser sensato contigo mismo y comprender que hay algo más importante que tener un sinfín de cosas materiales.

Al final, lo único que hacen es robarte la paz, porque al tenerlas en lo único que piensas es en la rentabilidad que tienen, en qué te pueden dejar, en que ya no son útiles porque las usas solo de vez en cuando o te dejan cuentas por pagar y nada para disfrutar, por eso no desees poseer gran cantidad de cosas materiales, mejor preocúpate por tener tesoros que te acerquen a Dios.

No había entre ellos ningún necesitado, porque quienes tenían terrenos o casas, los vendían, y el dinero lo ponían a disposición de los apóstoles, para repartirlo entre todos según las necesidades de cada uno.

Hechos 4: 34-35.

Mejor pídele al Señor que te dé la oportunidad de ayudar a otros y no esclavizarte, que te otorgue la generosidad porque cuando das, la satisfacción y alegría son enormes, además de ser un regalo que te traerá mucha prosperidad y bendiciones infinitas, porque aquellos que no se apegan a lo material, que no idolatran falsos dioses, el Señor los bendice y vela por ellos, por lo que nunca pasarán necesidades.

Recuerda que Dios en su infinita misericordia te da incluso más de lo que necesitas a diario, así como cuida de las flores y las aves, él cuida de ti, que eres un elegido para ser parte de su reino, por tanto, no te límites con pequeñeces y cosas vanas que se destruyen con facilidad, mejor alimenta tu espíritu constantemente y acércate cada vez más a ese paraíso que Dios tiene para ti.

Abre los ojos, pues te estás perdiendo de disfrutar de grandes maravillas por concentrarte en acumular objetos inservibles o de poca durabilidad, no dejes que compren tu templo para hacerte esclavo, protégete de quienes quieren convencerte de vender el bien más preciado que es tu espíritu solo para apropiarse de él y obligarte a hacer lo que ellos deseen.

Entonces José compró todas las tierras de Egipto para el faraón, pues los egipcios vendieron sus terrenos, obligados por el hambre. Así la tierra pasó a poder del faraón, y los egipcios fueron hechos esclavos en todo el país de Egipto.

Génesis 47: 20-21.

Porque una vez que eres esclavo salir de allí te parecerá difícil, no querrás pasar hambre, frio, ni ninguna calamidad, pero recuerda a los israelitas que eran infelices como esclavos de los egipcios, pero cuando Moisés los liberó renegaron, porque ese es el juego de quienes desean dominarte, convencerte de que estás mejor con ellos, solo por un poco de satisfacción pasajera, mientras que si deseas trabajar por una felicidad duradera tendrás que esforzarte e inevitablemente podrás pasar necesidades, pero ese es un pequeño precio para ser feliz.

Y aunque alguna parte de lo que te dicen sea cierta, no vale la pena amarrarte a algo o alguien que te limite a dejar de ser tú mismo y hacer lo que deseas, porque, aunque deberás esforzarte bastante, debes saber que debes confiar en ti, en que puedes alcanzar tus sueños, sin embargo, todo lo que vale la pena y te hace feliz requiere de esfuerzo, pero es real y permanece para siempre.

No pongas tu vida en los bienes materiales, no compres cosas que te aten y te hagan caer en esclavitud, porque como todo esclavo servirás a ese amo por tiempo ilimitado, eso quiere decir que te afanarás por tu casa, tu carro, tu celular y no los disfrutarás en realidad, porque habrás empeñado tus ingresos, a lo mejor, en algo que ni siquiera necesitas y lo triste es, que cuando seas libre, es decir, cuando por fin hayas acabado de pagar eso que compraste, otra vez buscarás nuevas deudas, nuevas esclavitudes, entonces, si es así, vivirás engañado y constantemente en la zozobra.

Si compras un esclavo hebreo, trabajará durante seis años, pero al séptimo año quedará libre, sin que tenga que pagar nada por su libertad.

Éxodo 21: 2.

También puede ser, que consideres que todo lo que tienes y la gente que te rodea son tus esclavos, pero también ellos te servirán por tiempo limitado como lo dice la palabra, porque Dios nos creó libres y para ser felices, no esclavos e infelices, acuérdate siempre que el Señor lo único que desea es que tengamos paz y que disfrutemos de las maravillas que creo para nosotros.

Lo que debes tener en cuenta, es que Dios puede que haya creado gran variedad de exquisiteces para ti, pero no quiere decir que las creó para que te apropiaras de ellas e hicieras con ellas cualquier cosa, ni mucho menos que las malgastaras, como lo haces en gran parte con tu inteligencia, uno de los regalos más preciados que Dios te pudo haber dado y que lamentablemente, muchas veces las utilizas para hacer necedades o para destruirte o incluso insistes en ponerle límites y hacer cosas innecesarias o poco provechosas tanto para ti como para otros.

Todo porque olvidas que, para el día final, para ese momento en el que estés al frente del Señor, y te pregunte qué hiciste con tu vida, decir que acumulaste varios “tesoros” materiales no te será muy útil y no podrás disfrutar de lo que Dios tenía reservado para ti, así como no gozaste del pedacito de cielo que te dejo acá, porque te cegaste y temes abrir los ojos, para ver lo privilegiado que eres y saber que con lo que tienes en tu interior es más que suficiente para estar en plenitud.

De nada servirán las riquezas el día del juicio, pero la justicia libra de la muerte.

Proverbios 11: 4.

Aun así tienes tiempo, no pierdas la oportunidad de vivir el paraíso hoy, aquí y ahora solo por miedo a esforzarte, a fallar y a perder, porque la recompensa que alcanzarás será abundante y permanecerá. Fortalece tu espíritu, confía en Dios, tu padre bondadoso que es más grande y fuerte que cualquier miedo que albergues en tu corazón.

Deja de lado toda riqueza material que lo único que hace es encadenarte a un vacío sin sentido, a un mundo lleno de angustias y tristezas innecesarias, que te apartan del camino que Dios preparó con tanto amor y sabiduría para ti, por tanto, no apartes tus ojos del Señor, ni de tus sueños que son las palabras de Dios a tu corazón para guiarte por la senda que te llevará a la vida eterna, a una paz inagotable y a un amor que no lastima, ni posee, solo cura y cuida.

Que Dios te ilumine y te bendiga.


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