¡ESCUCHA ESTE SALMO ANTES DE DORMIR Y TU VIDA MEJORARÁ!


Casi siempre y luego de un largo día, terminamos con muchas angustias y preocupaciones, pues las carencias por lo general están en nuestras vidas, la falta de amor, la ausencia de dinero, los problemas con los demás, las deudas o muchos otros inconvenientes que nos llevan a la angustia y al desconsuelo.

Para esos difíciles momentos, te traemos esta poderosa oración a nuestro Padre Celestial, para que nos tienda su mano y nos saque del fango en el que estamos y del cual no hemos podido salir.

Te invitamos a hacer esta plegaria, en las noches, antes de irnos a dormir, hasta el día en el que sientas que el Señor está actuando en ti, y tu vida empiece a cambiar definitivamente.

Recuerda que la mejor manera de transformar nuestra vida por una mejor, es no soltarnos de la mano de nuestro Creador.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Cuando oro a ti y me acuesto, me duermo enseguida, porque tú Dios mío me das tranquilidad y sosiego, y gracias a ti también, puedo dormir y luego despertar en calma, porque tú vigilas mi sueño.

Cuando siento miedo o preocupación, de inmediato pienso en las promesas que me has hecho, y enseguida recuerdo confiar en ti, pues sé que si estoy contigo, ¡nadie podrá hacerme daño jamás!, y todos mis temores o preocupaciones se irán de mi vida.  

Yo amo al Señor mi Dios porque él escucha mis ruegos y mis lamentos, por eso, toda mi vida oraré a él porque me escucha, me comprende y sé que él quiere lo mejor para mí.

Solo mi Señor me da la tranquilidad que necesito, solo él me da la confianza, me da su protección, y solo él es capaz de salvarme del abismo. Junto a él no temeré, jamás nadie me derrotará mientras que yo esté a su lado, pues mi Dios me llena de fuerza, me protege y es mi refugio.

Señor, por favor te pido que me ayudes a tomar buenas decisiones en mi vida, dame la tranquilidad para pensar muy bien las cosas, antes de tomar cualquier determinación, ya que no quiero volver a tener problemas ni tropiezos con mis hermanos, pues el amor y el respeto deben prevalecer en nuestras vidas.

Yo tengo confianza en ti mi Dios, aunque reconozco que mi falta de fe, por momentos me ha llevado a la aflicción, demasiado pronto he dicho que no hay nadie en quien confiar, pero hoy confío en ti plenamente, y por eso me atrevo a pedirte que me des las fuerzas necesarias para seguir adelante y me ayudes a resolver esta dificultad que me causa angustia y sufrimiento:

(En este instante dile al Señor tu problema y pide su milagrosa ayuda.)

Señor Dios mío, tú guardas y das la paz a todos los que confían en ti,  a todos los que concentran en ti sus pensamientos,  y tú has dicho: “No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré y te sostendré con mi mano victoriosa”, por eso de ahora en adelante, no me preocuparé por nada, pues tú me estarás sosteniendo en cada momento, y yo en retribución, oraré a ti y te agradeceré por todas las bendiciones que me das, y porque sé que en los momentos de debilidad me sostendrás.  

Dios mío, dame la paz, esa paz que la gente que está en el mundo no alcanza ni quiere comprender, esa paz que protege el corazón y el entendimiento de los hombres que están con Cristo Jesús, y que los lleva a la reconciliación, la tranquilidad y la felicidad.

Antes la muerte me había atrapado, me tenían en cautiverio los temores, me dominaba el miedo a equivocarme, a fallar en el intento, y a no poderme levantar. Yo creía que no tenía quién me defendiera, ¡Sentía una angustia terrible!, entonces le rogué a mi Dios que me salvara la vida y él vino en mi ayuda, pues mi Dios es justo y compasivo; es un Dios tierno y cariñoso que protege a los indefensos y ayuda a los que le piden con fe.

Dios mío, tú has sido bueno conmigo; ya puedo dormir en calma. Me libraste de la  muerte, me secaste las lágrimas y no me dejaste caer en los momentos más difíciles por los que he pasado, por eso en adelante, te pagaré todas tus bondades, mostrándote mi agradecimiento, orando en tu nombre y cumpliéndote mis promesas en presencia de tu pueblo.

Señor, líbrame de la muerte, pues estoy a tu servicio, yo llevaré hasta tu altar una ofrenda de gratitud, y oraré en tu nombre. En los patios de tu templo, en el centro de Jerusalén, y en presencia de todo tu pueblo, cumpliré mis promesas.

Padre Celestial, cuídame por favor, porque en ti busco refugio, mi Señor eres tú, fuera de ti no poseo bien alguno. Tú eres mi porción y mi copa, eres tú quien ha afirmado mi suerte, preciosa herencia me ha correspondido.

Bendeciré al Señor en todo momento, pues él me aconseja, aún de noche reprende mi conciencia, con él a mi lado nada me hará caer, por eso mi corazón se alegra y se regocijan mis entrañas, todo mi ser se llena de confianza, me has dado a conocer la senda de la vida, me llenarás de alegría en tu presencia y de dicha eterna a tu derecha.

Ahora, ya la tranquilidad llega a mí, te amo Dios mío, porque has escuchado todos mis ruegos, y porque sé que mi vida se transforma constantemente de manera positiva, porque estás siempre a mi lado.

AMÉN +

Ahora haz el Credo, un Padre Nuestro, tres Ave Marías y tres Glorias.


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