ORACIÓN DE LA MAÑANA ¡A SOLAS CON JESÚS!


Estimados amigos de Yo creo en Dios, que nuestro Señor los bendiga y acompañe en esta nueva mañana.

Normalmente debido a los afanes del mundo y a las ocupaciones diarias, nos solemos alejar de nuestro Señor, por lo que nuestras vidas entran normalmente en crisis y la única solución es retornar a los brazos de nuestro buen Dios.

Por esta razón, en esta mañana queremos compartir con ustedes, esta bella oración para estar a solas con nuestro amado Jesucristo, unos minutos para contarle todas nuestras preocupaciones, nuestros deseos y dificultades, y también para pedirle perdón por todos nuestros pecados.

Te invitamos a hacer esta oración con mucha fe y con todo el amor de tu corazón, con la plena seguridad, de que nuestro amado Señor, nos escuchará y ayudará, para cambiar de manera positiva nuestra vida.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Amoroso Jesús de mi alma, te doy gracias, porque has preparado este espacio de tiempo especialmente para encontrarnos los dos a través de la oración, es un tiempo especial para el recogimiento y la alabanza, porque reconozco que muchas veces me he olvidado de ti y he tenido otras prioridades, o porque he perdido mi tiempo en cosas vanas y sin sentido, pero quiero que sepas lo mucho que te amo y te necesito y deseo que vengas a mi vida, te anhelo con tanta pasión, porque deseo poner mi vida en orden y quiero me ayudes a entender por qué no he podido resolver mis problemas y el porqué de tantas dificultades en mi vida.

Señor me he agotado constantemente pensando que puedo hacerlo todo en mis fuerzas, y mi orgullo ha sido mi perdición y mi falta de humildad me ha alejado de ti, mi falta de amor y mi egocentrismo me han destruido, y hoy me doy cuenta que muchas veces he desechado tu ayuda y el amor tan especial que me tienes, y la verdad no quiero perderlo ni alejarme más de ti.

Dulce Jesús de mi alma, sé que me escuchas y deseo tener una actitud diferente frente a la vida, una actitud de entrega y un corazón dispuesto a amar y a valorar cada persona y cada cosa que has puesto en mi vida. Deseo llenarme de tu Espíritu Santo, para tener el discernimiento que me hace falta, quiero aprender sobre tus mandamientos y hacer las cosas que te agradan.

Mi buen Jesús, deseo que entres a mí vida y limpies todo aquello que se encuentra sucio y corrupto y que repares todo aquello que está destruido o dañado. Por favor Padre amado, sana mi corazón tantas veces herido por el odio, el rencor y la envidia. En ocasiones no le encuentro sentido a mi existencia y no sé cómo hacer para reparar todo este caos, pero de algo tengo la seguridad y es que tú puedes hacerlo porque para ti, todo es posible, por eso pido tu bendiga ayuda, para solucionar este problema que no he podido resolver:

(Ahora cuéntale a nuestro Señor Jesús tu problema o aflicción y pídele su bendita ayuda)

Mi buen Jesús, este momento es especial, es justo para renovar nuestro dialogo y para poder conversar con sinceridad y abiertamente, sé que en el último tiempo no he prestado mucha atención a lo que me hablas y sé que he equivocado continuamente mi camino, por ese motivo estoy aquí para pedirte que vengas a mi encuentro, porque yo te necesito mi Señor, deseo tenerte en mi vida y que tú cambies todo aquello que está mal en mí.

Padre amado, sé que mis pecados me superan en número, pero quiero cambiar, deseo no pecar más y alejarme del mal, aceptarte en mi corazón, amarte y adorarte por todas las bendiciones que derramas en mi vida; deseo darte el puesto que te mereces y de ahora en adelante será el primer lugar en mi vida. Amado Padre, quiero decirte que no me gusta la persona en la que me he convertido, arrogante, soberbia y egoísta, busco aceptación en todas partes, no me amo, y no me siento una persona valiosa o especial y debo buscar aprobación de todo lo que digo y hago en otras personas, pero hoy estando aquí contigo, me doy cuenta que no quiero vivir más de esa manera, pues me estoy haciendo mucho daño.

Mi Buen Jesús los afanes del mundo me consumen, está el afán de ser aceptado, en el afán de ser y de tener, y es que hoy me doy cuenta que el consumismo de esta sociedad no tiene sentido, nos está destruyendo, el afán de dinero nos corrompe, somos esclavos de los medios de comunicación, de la moda, de las vanidades y de una sociedad que dice que valemos por lo que tenemos y por lo que sabemos o por las posiciones que escalamos, pero hoy siento que el gran propósito por el cual el Padre Amado nos creó, no fue este, sino que él quería que fuéramos felices, que experimentáramos la alegría que te causa el hacer el bien, el donarnos a otros, pues es la felicidad que nos viene de hacer lo correcto.

Con frecuencia me dejo afectar por lo que los otros piensen de mí, y siempre estoy viviendo para los demás y no me dejo moldear por ti, por eso vivo en sufrimiento, la tristeza, la soledad y la aflicción me invaden, porque no doy la talla de nadie, pero tú no me pides medidas, tú no me pides ser, ni tener, solo estás aquí esperando por mí y deseas amarme como soy, tómame en tus brazos Señor Jesús y veme a los ojos con esa misericordia tan infinita que siempre te acompaña, y cúrame, porque me siento enfermo de mundo, yo he sido una persona terca, creyendo que la vida está en las cosas o que la felicidad está en las personas, pero me doy cuenta que esto es una falacia, todas estas cosas son en vano.

He malgastado mi vida en vanidades y en cosas sin sentido, he preferido al mundo que me hace llorar y que me hace sufrir, antes que a ti y he sido indiferente a tus palabras, me he comportado de manera testaruda y prepotente y la verdad es que no puedo más con tantas exigencias del mundo, no quiero correr más, ni darle la talla a nadie, en mi casa, en mi trabajo, en todas partes, me siento como en una carrera sin sentido, la sociedad puede ser demasiado cruel y despiadada, pues vales por lo que tienes o por los títulos alcanzados y por los triunfos acumulados, pero no por tu propia existencia.

Es demasiada exigencia la del mundo, eres exitoso si demuestras a otros que lo eres, pero tú no nos exiges nada, contigo puedo ser quien realmente soy, sin máscaras, sin demostraciones, sin apariencias, ni banalidades, contigo me siento una persona amada, plena y libre. Haz que mi alma se funda con la tuya y encuentre la paz y la armonía que tanto deseo, tú no me pides demostrar trivialidades, contigo valgo porque existo, porque soy yo sin demostraciones y sin tallas.

Ahora entiendo que la vida es algo más, es una armonía constante en Jesucristo, con escasez o abundancia, con salud o enfermedad, con tristeza o alegría y como quiera que se vaya presentando la vida. Es saber que todo es perfecto porque tú estás aquí para mí, moriste en una cruz para salvarme de mis pecados y conseguiste para mí la vida eterna, eso es lo que realmente importa, y ahora quieres que yo sea feliz, pues siempre has querido lo mejor para mí.

Me has dado libertad de ser y de elegir, pero cuando me alejo de tu lado me equivoco constantemente, extravío mis caminos y me pierdo, pero ya no estaré más lejos de ti, ya no me perderé en el mundo, porque te amo con todas las fuerzas de mi alma y te necesito conmigo para ser feliz y en este día tan especial te entrego todo cuanto soy y cuanto tengo, mi vida, mi salud, mi familia y mi ser entero, para que sean gobernados por ti, que eres mi Rey y la Roca que me sostiene, por siempre.

ASÍ SEA +Ahora haz el Credo, un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.


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