ORACIÓN DE LA MAÑANA DESPUÉS DE LA TORMENTA SIEMPRE VIENE LA CALMA


Con frecuencia nos vemos envueltos en situaciones difíciles, llegan demasiados problemas a nuestras vidas, y creemos que no vamos a hallar ninguna solución, pues en vez de mejorar, se nos presentan más y más dificultades.

La buena nueva, es que después de la tormenta siempre viene la calma, no importa lo grande de la misma, siempre podremos hallar una solución a nuestros problemas, siempre y cuando pongamos delante de nosotros a nuestro Dios y creador.

Te invitamos a hacer esta oración cada mañana, con mucha fe y con mucho amor, durante siete días seguidos si tienes alguna dificultad muy grande, para pedirle a nuestro Señor, que aleje todas las tormentas de nuestra vida, nos tome de su mano y nos lleve a puertos más tranquilos.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

En este día Señor Jesús que parece que todo está nublado, que nada sale bien, deseo saludarte y rendirme a tus pies. No sé cómo es que estoy en esta situación tan difícil, no sé por qué no había acudido a ti antes, pues te necesito Jesús con urgencia; apiádate de mí y no tengas en cuenta mi pecado, mira Señor que estoy pasando por dificultades muy grandes que superan todas mis fuerzas, ya no resisto más, me siento en soledad, con mucha angustia y tristeza, así que ayúdame por favor.

A veces pienso que nunca saldré de esta mala situación en la que me encuentro y creo que ya no tengo esperanzas y que todo está perdido, pero tú dices Señor Jesús, que quien confía en ti no quedará defraudado, y que tú irás delante de nosotros abriéndonos el camino y ayudándonos a salir de las dificultades si te dejamos actuar, y desde ya te proclamo mi rey y mi bienhechor, el dueño de todo lo que tengo y lo que soy, mi salvador y mi auxilio.

Señor, en mi vida solo veo tempestad y el cielo se torna cada vez más oscuro, y no encuentro la salida a mis penas y aflicciones, pero sé que en medio de la tormenta tú también actúas, y puedes alejarme de mi tristeza y abatimiento en el que me encuentro, tengo angustia y preocupación, no hallo solución a mis problemas y quisiera salir corriendo. Sin embargo, se me olvida con frecuencia que no estoy solo, sino que tú Señor Jesús, eres mi compañía, mi fortaleza y me invitas a tener tranquilidad, a no desesperarme y a tener la seguridad de que mañana todo será mejor.

Señor, Dios mío, hoy sé que después de la tormenta siempre llega la calma, y por eso no temeré más, pues el sufrimiento no dura para siempre, ni puede derrotarme, porque tú estás conmigo, y así no hay tempestad que no termine jamás, pues tú traes esperanza y me invitas a aguardar en tu amor y en tu compasión, así que desde ya te doy gracias porque sé, que no estoy solo con mis problemas, sino que tú estás aquí para mí, y me ayudarás a superar esta gran prueba; tal vez todo esto por lo que hoy estoy pasando, tiene un gran propósito de vida y no en vano pasan todas las cosas.

Dios mío, tú permites a veces estas pruebas para fortalecerme, ayúdame para que el gran amor que me tienes me sostenga, auxíliame y no me sueltes de tu mano, pues las dificultades quieren menguarme. Ayúdame Señor Jesús y dame un corazón dócil a ti y dispuesto a recibir tu guía, pues todo por lo que hoy estoy pasando y que no me gusta, tú lo puedes cambiar y reconstruir, así que dejo en tus benditas manos, todas mis cargas pesadas y me dispongo a descansar y a confiar en que tú haces nuevas todas las cosas, porque eres un Padre bueno y bondadoso que hace siempre grandes proezas en nosotros si somos humildes.

Hoy te dejo actuar en mi vida Señor Jesús, y te pido perdón por que en ocasiones me he creído el Dios de mi vida y en el afán de hacer las cosas a mi manera, te he sacado del camino y de mis planes y proyectos, y he querido hacerlo todo a mi manera, equivocándome constantemente, y trayendo muchos sufrimientos a mí y a los que me rodean; pero he decidido que ya no lo haré más, y que dejaré que tú me indiques el camino y te seguiré, como las ovejas siguen a su pastor sin reproche.

Dios mío, solo tú tienes la sabiduría de recomponer mi vida y sé que no es en vano esta oración, pues en adelante solo escucharé tu voz y te seguiré, haré tu voluntad, me dejaré conducir por ti, y te daré el primer lugar en mi vida. Señor Jesús, amor mío, estoy dispuesto a darte las riendas de mi vida, pues no quiero equivocar más mi camino, no tropezaré más, porque solo tú me diriges con sabiduría. Ahora Señor no tendré miedo ni temor a lo desconocido, porque tú vas delante de mí y me defiendes, por eso en este instante te pido que me ayudes para resolver este problema que tanto me atormenta:

(Señor Jesús, te dejo todas mis cargas y te pido de todo corazón que me ayudes a resolver esta gran dificultad)

Amado mío, las cosas que pasan siempre nos dejan una enseñanza de vida para el futuro, y cada día que pasa soy más fuerte, más valiente y más sabio, así que por favor regálame tu Espíritu Santo, para que me acompañe y me permita abandonar, todos los afanes de este mundo y me ayude a encontrar en ti sosiego. En adelante confiaré en que todo estará bien, porque tú nos das las cargas justas y no pones sobre nuestros hombros cargas que no seamos capaces de llevar, que la gloria y la honra sea siempre para ti Señor.

Altísimo Señor Jesús, Padre todopoderoso, a ti me acojo, no permitas que mi alma se entristezca, ni que pierda nunca la esperanza; ayúdame y anímame, invítame a levantarme y verte a la cara, pues tienes esa mirada piadosa y generosa que me da la paz, tú eres misericordioso y me ayudas a alcanzar el propósito para el cual fui creado, de eso estoy seguro, tú eres mi roca firme que me sostiene, tú eres quien me da la vida, tú eres el que me ilumina y me llena de alegría.

Señor Jesucristo, no permitas que me aleje jamás, átame a ti con fuerza y que yo no me resista a tu voluntad, pues solo tú sabes lo que me conviene. Yo te doy gracias Señor Jesús, por permitirme ser moldeado por tus manos, y te doy gracias también por darme tantas bendiciones cada día, a pesar de que en ocasiones ni si quiera yo mismo soy consciente de todo lo me das. Gracias mi Dios, por este nuevo día y por esta nueva oportunidad de recomenzar, gracias por ser mi inspiración y por ser mi refugio seguro.

Gracias mi Amado Señor Jesús, por defenderme del mal, por no entregarme en las manos de mis enemigos, ni dejarme en la derrota, gracias porque envías a mi vida ángeles que me cuidan y me protegen, Señor Dios mío, tu fidelidad en mi vida es grande y tu misericordia es para siempre.

AMÉN+

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